Navegando a vela alrededor del mundo

chorreo

Restauración 25. Limpieza del casco

Escrito por sailingalea 11-06-2008 en General. Comentarios (0)

Ya voy aprendiendo que la parte más grande y costosa de un trabajo –casi siempre- es la preparación que requiere para poder hacerlo.

 

Si tardamos días y días en dejar todo a punto para el chorreo, el chorreo llegó y se fue en cuestión de poco más de una semana (a pesar de que nos dijeron que era cosa de dos o tres días que se alargaron hasta ocho y se nos hicieron eternos, y propiciaron que las lluvias llegaran antes de lo que nosotros queríamos, etc... pero eso –supongo- son elementos secundarios de la historia)

 

Con un gran compresor –nada que ver con nuestros “tres juguetes”- una gran máquina de arenar –algo así como la mamá de la nuestra- y mucha arena, empezó la aventura de descubrir el casco en su estado más puro!!!!

 

Lo primero, antes del pistoletazo de salida, fue acondicionar mediante toldos el barco para que no causara molestias el polvo que inevitablemente acompaña el trabajo... y el Alea fue una chica con vestido largo

 

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Y a chorrear; hemos hecho la cubierta y la obra viva ya que la obra muerta presenta un estado muy bueno y no nos ha parecido necesario

 

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Debajo de la pintura, los manchurrones, algún que otro pegotillo de masilla, iba apareciendo el casco con ese color gris del metal limpio, que –quién lo iba a decir- me parecía el más bello de los colores

 

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aquí se pueden ver nuestros nuevos ánodos de zinc

 

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Para trabajar en cubierta era necesario inventar algún sistema de entoldado, bastante complicadillo si tenemos en cuenta que no hay ni mástil ni botavara.

 

Finalmente construimos una “chozita” de unos 4-5 metros cuadrados y la fuimos moviendo por la cubierta según avanzaba el trabajo

¡Cómo se va desarrollando el ingenio!!!

 

 

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No diremos que fuera sencillo. Cada día acababa la sesión de arena entre las cinco y las seis de la tarde. A partir de ese momento tocaba limpiar a fondo (mucho más fácil en la obra viva y muchíiiiiisimo más complejo en la cubierta donde la arena se quedaba acumulada y escondida por todos los rincones imaginables) y a pintar la primera imprimación (sigmacover 280) para que el acero no pasara ni una noche descubierto y desprotegido.

 

Además coincidió con mi cursillo de Competencia Básica y Johan no tenía manos suficientes, pero sí muchas ganas  y mucha voluntad y fuerzas de qué sé yo dónde... acabábamos cada día más allá de las nueve de la noche, contentos pero agotados

 

Y llegó un miércoles en el que la idea-sueño-pesadilla del chorreo ya era historia.

 

Ahora teníamos montones de arena alrededor del barco que tocaba recoger en un contenedor para borrar los rastros del trabajo y un barco de un color verde feo –un tanto militar- que nos pedía a gritos que le maquilláramos con los colores adecuados y una meteorología adversa dispuesta a hacernos perder los estribos... pero eso es historia para otro día.

 

 

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Restauración 13. Saneamiento interior

Escrito por sailingalea 16-03-2008 en General. Comentarios (0)

Ahora que ya han pasado unos días desde que acabamos con el chorreo del casco en el interior ya me siento con ánimos de explicarlo.

 

Todo el mundo nos había dicho que la única forma de asegurarnos de que cualquier resquicio de óxido había desaparecido era mediante el chorreo -todo el mundo habla de chorrear con arena aunque el producto que hemos utilizado es otro.

 

Contratar una empresa era complicado porque el interior del barco está hecho, nos es imposible vaciarlo de todo lo que hay y no podíamos pedirle a ningún profesional que nos limpiara hoy 3 metros cuadrados, mañana otros pocos...

 

Pero como somos bastante autosuficientes y no hay peligro que nos eche para atrás... dijimos: pues si hasta aquí lo hemos hecho todo solitos, por qué no seguir, seguro que en un par de semanas lo tenemos listo.

 

Para empezar compramos la máquina de arenar; encontramos una por un precio razonable en Powerplus Tools y en unos días ya teníamos el trasto en casa -un cuarto sin ascensor- y llegado el momento en el barco

 

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Según las instrucciones un generador normal sería suficiente... pero la presión era mínima y no había forma de trabajar; de modo que compramos un segundo generador con todo lo necesario para conectarlo en paralelo con el primero... y mejoró pero no suficiente. Así llegó el tercero y completamos el equipo -justito pero bastante-

 

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Aunque todo el mundo habla de chorreo con arena en verdad la arena no está permitida por los problemas de silicosis que puede comportar de modo que hemos trabajado con silicato de aluminio.

 

A pesar de ser un material menos nocivo, produce mucho polvo que no es sano respirar, así que el arenador necesita un traje especial. Por suerte nos han prestado uno!! aquí estábamos haciendo pruebas para comprobar que el aire llegaba correctamente dentro de la escafandra

 

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Con estas pintas... a trabajar

 

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En principio pensamos que serían un par de puntitos... pero cuando empezamos decidimos hacer un buen trabajo y hemos limpiado de las pinturas anteriores metros y metros de casco... la foto es de una zona muy accesible -después de romper la espalda del sofá- pero también hemos limpiado rinconcitos como este otro y ha habido momentos en que he tenido que ayudarle a sacar la cabeza de debajo de algún mueble

 

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Puesto que trabajábamos en el interior Johan utilizaba una mano para iluminarse con un foco halógeno y la otra para manejar la pistolita del aparato de chorreo; esto le dejaba sin más manos para controlar la presión del chorro y pararlo cuando era necesario...

aquí entra mi trabajo -un poco tonto pero imprescindible!!!-: inventamos un código de señales mediantes las cuales me indicaba más o menos presión, abrir o cerrar...

 

todas las noches, antes de irnos pintábamos con el primer el espacio limpiado para asegurarnos de una perfecta protección del acero

 

y lo que tenía que durar dos semanas ha durado dos meses, pero ya hemos salido del infierno... y ahora que el casco está saneado empieza una etapa más linda, ahora empezamos a construir

 

seguiré contando