Navegando a vela alrededor del mundo

casco

Restauración 33. Obra viva

Escrito por sailingalea 25-08-2008 en General. Comentarios (6)

Siéntense cómodos que este es un post largo, largo y con final feliz !!!!!!!!!!

 

Antes de ir al agua faltaba abordar el gran momento de pintar la obra muerta y conseguir que el Alea fuera NUESTRO velero, ese con el que habíamos soñado desde el principio, ese con una imagen única y que íbamos a reconocer entre cientos... nuestra casa

 

 

Este era el Alea cuando lo compramos

 

 

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Este es el Alea con el que nosotros habíamos soñado

 

 

 

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Y este es el "así se hizo"

 

Cuando lo compramos, la obra viva tenía bastante mal aspecto, y ni que decir de la cubierta después de retirar la teca y soldar. Sin embargo la obra muerta estaba bien en cuanto a óxido -no había nada en absoluto- pero estaba pintada con epoxy sin capa de finalización. El epoxy expuesto al sol durante un tiempo pierde cualidades, al tocarlo dejaba ir un polvillo...

 

 

 Esta zona del barco no está arenada, pero no podíamos ponernos a pintar directamente sobre ella así que dedicamos unos días a lijarla concienzudamente y dejarla en el mejor estado posible

 

 

 

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el trabajo de lijar lo hemos hecho entre los dos... pero me encanta salir en fotos subida en el andamio...

 

Hay que explicar aquí que el casco del Alea no tiene unas formas perfectas. Es un barco de acero en el que son visibles las soldaduras en algunos puntos. Es posible -a base de masilla, lijado y mucho trabajo- dejarlo con unas formas impecables, cual barco de fibra. Eso habría supuesto un mes mínimo de trabajo. Ya hemos dicho antes que estamos buscando el equilibrio entre el trabajo bien hecho y la posibilidad de largar amarras lo antes posible.

Valorado el trabajo, el tiempo y el resultado; atendiendo a que el barco es de pantoques vivos y no de casco redondeado... decidimos lijar y masillar sólo lo más visible y mantener esas "imperfecciones" que no son técnicas sino estéticas.

Ahora nos parece que eso le da carácter y personalidad... en resumen: que si la base de un buen resultado es una buena preparación de la superficie a pintar, el casco del Alea fue lijado, mínimamente masillado y tratado con un cariño exquisito, pero sin aspirar a la perfección.

 

Este es el aspecto del barco después de la sesión de lija

 

 

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A partir de aquí tocaba "empaquetar" el barco para que con la pistola no se nos ensuciase lo que ya estaba pintado. Primero lo intentamos con plásticos, pero como tantas otras veces el clima no nos era del todo propicio y el viento nos deshizo el trabajo un par de veces, así que el tercer día decidimos envolverlo todo en papel de embalar: mucho mejor sin duda (gracias a los cielos que no le dio también por llover!!)

 

 

Habíamos decidido pintar con pistola. Para ello compramos una semiprofesional de la que nos hablaron maravillas. Con el mástil no le habíamos cogido de todo el punto -nos apañábamos mejor con otra pistola mucho más sencilla, de bricolage- pero con todo preparado, nos pusimos manos a la obra con nuestra nueva herramienta.

 

Aquí el momento del primer toque de color que besó el Alea

 

 

 

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Según Johan tenía que ser posible pintar uno de los costados del barco en aproximadamente 2 horas... sin embargo pronto vimos que algo no iba bien. El trabajo adelantaba con una lentitud exasperante; tardamos 8 horas en llegar a la popa. La pintura no cubría bien, la pistola no funcionaba bien... yo ya no quería ni oir hablar del barco. Día de crisis existencial ¡con la ilusión que teníamos por que llegara este momento!!!!!!!!!

 

 

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Yo pensaba que el problema derivaba únicamente del color de la pintura. Ya no quería un barco naranja, el color de la cubierta había tapado sin problemas el rojo del fondo... quería un barco blanco, o azul...

 

Johan -afortunadamente mucho más racional- se pasó horas en internet buscando dónde estaba el fallo, para subsanarlo y seguir con nuestros planes.

 

De ahí extrajo varias conclusiones que pueden ser útiles para quien se encuentre en el mismo punto

 

a.- antes de pintar es importante dar una base de color gris ya que sobre ella se reciben mejor y de forma más uniforme cualquier color de finalizado

 

b.- la pistola debe tener una posición concreta para pintar en óvalos (o sea, hay que saber bien cuál es su funcionamiento)

 

c.- es importante que la pintura tenga una viscosidad correcta

 

pero algo más fallaba y no sabíamos qué

 

Al día siguiente volvimos a la carga

 

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Como un equípo bien coordinado, Johan con la pistola y yo de asistente (mezclando, acercando la pintura, moviendo el andamio) todo seguís igual; en ese momento se produjo otro de los acontecimientos casi mágicos... se acercó a mirar uno de los pintores. Estaba claro que no quería hacer comentarios sobre nuestro trabajo, casi se iba cuando se giró y nos dijo "os falta caudal de aire para esa pistola" y se fue.

 

Rápidamente saqué los otros dos compresores (los que habíamos utilizado para el chorreo) los conecté y MILAGRO... la pistola funcionaba tal y como debía, el trabajo adelantaba a una velocidad de vértigo -o sea, normal- y aunque una segunda capa no era suficiente -daríamos hasta cuatro- el trabajo ya no era una montaña imposible, sólo era otro trabajo más.

 

Conclusión: habíamos comprado una pistola HVLP, lo que significa de alto volumen y baja presión; son pistolas con mejor rendimiento -más pintura llega al objeto que con una pistola clásica- pero necesita unos buenos pulmones.

 

 

Así en unos días el barco era NARANJA!!!!!!  Hay gente que nos pregunta si es la imprimación... pero no hacemos mucho caso...

 

Faltaba darle el toque "chic" así que pese a que nos decían que hacer rayitas era un lío, que mejor comprarmos vinilo y demás, cabezones como somos, encintamos el barco y lo volvimos a empaquetar dejando apenas nada descubierto. Parecía -de verdad- un regalo de cumpleaños

 

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De nuevo pistola en mano, pintamos las zonas marcadas. Después destapamos nuestro regalo y el resultado fue impresionante (al menos para nosotros, claro)

 

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Yo me pegué un hartón de llorar, Johan se aguantó las lágrimas y nos pasamos un buen rato ahí, abrazados y quietos mirándo, como quien está frente al Macchu Picchu o las pirámides de Egipto, como si estuviéramos viendo una puesta de sol inolvidable, completamente traspuestos de felicidad

´

 

 

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un regalito de Johan

 

 

Ahora sólo faltaba la patente. Prontito vamos a echarlo al agua -la próxima semana- y vamos a darle 3 capas. Para este trabajazo hemos tenido un par de ayudantes -Cristina y Pilar- que nos han echado un cable!!!

 

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Y nuestro sueño ya tiene forma... en unos días lo recibirá el mar

 

 

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el barco sigue con las cintas  porque le falta la última capa de patente... justo antes de ir al agua

 

Esperamos poder compartir toda esta alegría con vosotros el próximo 13 de septiembre!!!!

 

hasta entonces, tenemos que seguir trabajando.

 

 

 

 

Restauración 32. Pintar las tacadas

Escrito por sailingalea 23-08-2008 en General. Comentarios (0)

Pues como nos hemos empeñado en echar el barco al agua en el mes de agosto nos toca ponernos las pilas porque hay mil cosas que hacer antes del gran momento.

 

Una de las principales era mover el barco -más o menos medio metro de su posición inicial- para finalizar el saneado del casco. No se trataba sólo de dar la patente a las tacadas... tenemos que chorrear esos puntos (previsiblemente han de estar peor que el resto ya que ahí se ha mantenido más la humedad) y darle todas las capas de pintura que ya lleva encima el resto de obra viva (que ya son seis) antes de ponernos con la patente.

 

Os cuento el proceso de pintado de la obra viva

 

  • dos capas de imprimación (sigmacover 280, la de color verde-un-poco-feo) para conseguir un buen espesor. Aplicada con un rodillo de 15 cm nos llevaba un buen rato cubrir todo el casco. La primera mano la dimos según se iba arenando -la obra viva tardó 4 días- y la segunda toda de una vez, para evitar fugas y demás

 

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  • Después dos capas de sigmashield 420. El equivalente en la cubierta fue sigmacover 630 porque ofreciendo unas prestaciones similares era más flexible, pero en la obra viva nos pareció más interesante apostar por una pintura más dura.

 

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  • Y como capa previa a la patente, dos manos más de sigmacover 525. A estas alturas un amigo nos había comentado que podíamos pintar sin problemas con un rodillo mayor (como los de casa, pero especial para pintura de dos componentes) y lo que al principio era un día de trabajo se quedaba en un par de horas de tarea: como un equipo bien coordinado, uno el rodillo, el otro la preparación de la pintura y el pincel para los rincones... la cosa iba tomando forma

 

 

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Y llegados aquí, acordamos que el travelift vendría a hacer la maniobra... y ahí estaba nuestra criatura volando por los aires !!!!!!!!!!!!!!!!

 

 

 

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os chicos de la grúa fueron estupendos, se tomaron el tiempo necesario, dejaron al Alea perfectamente asentado, cuidando de no dañar las salidas de los grifos de fondo y demás... yo no tuve más tarea que hacer fotos del momento y comerme las uñas pensando que el siguiente "vuelo" será el que nos lleve al agua...

 

 

 

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Ahora tocaba volver a sacar la máquina de chorreo, vestir de nuevo la escafandra, acabar perdidos de arenilla (el silicato de aluminio que usamos es negro y tiene el don de meterse en todos los rincones -de la ropa, de nosotros- y no querer desaparecer jamás); volver a pintar todas las capas...

 

 

 

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Pero así sabemos que no dejamos detallitos sueltos -al menos no voluntariamente- y eso nos hace sentir bien...

 

Ahora queda por delante el trabajo que ha de ser sin duda el más vistoso: pintar la obra muerta, así que no os perdáis la próxima entrega porque promete ser espectacular!!!!

 

pues lo dicho, manos a la obra y a seguir trabajando...

 

 

pd. a los observadores, habréis visto en las fotos que hay alguna otra novedad de la que no he hablado; es que el trabajo aun está a medias y prometo explicarlo cuando esté terminado.

 

 

Restauración 25. Limpieza del casco

Escrito por sailingalea 11-06-2008 en General. Comentarios (0)

Ya voy aprendiendo que la parte más grande y costosa de un trabajo –casi siempre- es la preparación que requiere para poder hacerlo.

 

Si tardamos días y días en dejar todo a punto para el chorreo, el chorreo llegó y se fue en cuestión de poco más de una semana (a pesar de que nos dijeron que era cosa de dos o tres días que se alargaron hasta ocho y se nos hicieron eternos, y propiciaron que las lluvias llegaran antes de lo que nosotros queríamos, etc... pero eso –supongo- son elementos secundarios de la historia)

 

Con un gran compresor –nada que ver con nuestros “tres juguetes”- una gran máquina de arenar –algo así como la mamá de la nuestra- y mucha arena, empezó la aventura de descubrir el casco en su estado más puro!!!!

 

Lo primero, antes del pistoletazo de salida, fue acondicionar mediante toldos el barco para que no causara molestias el polvo que inevitablemente acompaña el trabajo... y el Alea fue una chica con vestido largo

 

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Y a chorrear; hemos hecho la cubierta y la obra viva ya que la obra muerta presenta un estado muy bueno y no nos ha parecido necesario

 

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Debajo de la pintura, los manchurrones, algún que otro pegotillo de masilla, iba apareciendo el casco con ese color gris del metal limpio, que –quién lo iba a decir- me parecía el más bello de los colores

 

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aquí se pueden ver nuestros nuevos ánodos de zinc

 

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Para trabajar en cubierta era necesario inventar algún sistema de entoldado, bastante complicadillo si tenemos en cuenta que no hay ni mástil ni botavara.

 

Finalmente construimos una “chozita” de unos 4-5 metros cuadrados y la fuimos moviendo por la cubierta según avanzaba el trabajo

¡Cómo se va desarrollando el ingenio!!!

 

 

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No diremos que fuera sencillo. Cada día acababa la sesión de arena entre las cinco y las seis de la tarde. A partir de ese momento tocaba limpiar a fondo (mucho más fácil en la obra viva y muchíiiiiisimo más complejo en la cubierta donde la arena se quedaba acumulada y escondida por todos los rincones imaginables) y a pintar la primera imprimación (sigmacover 280) para que el acero no pasara ni una noche descubierto y desprotegido.

 

Además coincidió con mi cursillo de Competencia Básica y Johan no tenía manos suficientes, pero sí muchas ganas  y mucha voluntad y fuerzas de qué sé yo dónde... acabábamos cada día más allá de las nueve de la noche, contentos pero agotados

 

Y llegó un miércoles en el que la idea-sueño-pesadilla del chorreo ya era historia.

 

Ahora teníamos montones de arena alrededor del barco que tocaba recoger en un contenedor para borrar los rastros del trabajo y un barco de un color verde feo –un tanto militar- que nos pedía a gritos que le maquilláramos con los colores adecuados y una meteorología adversa dispuesta a hacernos perder los estribos... pero eso es historia para otro día.

 

 

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Restauración 23. Pañoles para el gas

Escrito por sailingalea 28-05-2008 en General. Comentarios (2)

Cada vez falta menos para dejar la cubierta casi a punto con todos los "trastos" que deben ayudarnos a hacer más fácil y cómoda la vida a bordo.

 

Hoy os quiero contar nuestras disquisiciones para decidir dónde colocar el gas para la cocina (valoramos también utilizar cocinas de parafina, de gasóleo, pero acabamos comprando una preciosa cocina de gas) ya que originalmente estaba instalado en el interior del barco cosa que ni es legal ni nos parecía la mejor de las opciones, porque ante una fuga de la bombona el problema podía ser grave

 

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Después de pasear por los pantalanes viendo otros barcos, de charlar con amigos y de consultar todas las fuentes que se nos venían a la cabeza, elegimos una de las ideas iniciales que eran

 

1.- Poner un soporte para una botella en cada una de las esquinas de la jouppette. De esta forma estaban fuera de la cubierta, pero en esa zona vamos a instalar la escalera de baño, el piloto de viento, están las escotillas... parecía una solución "muy apretada"

 

2.- Hacer unas pequeñas escotillas en popa, a babor y estribor, que dieran acceso a un pequeño tanque que estaría en el camarote de popa... pero de esta forma el camarote ganaba dos depósitos y perdía espacio!

 

3.- Hacer unos pequeños pañoles en cubierta... que resultó ser el plan elegido!!!

 

Con el mismo acero de calidad náutica con el que hemos hecho las diversas reparaciones, nos dirigimos a la empresa que nos hizo la pieza con rosca para la cadena del ancla (Inoxal); es una empresa no muy grande con un personal al que le encanta nuestra aventura y que están dispuestos a echar una mano con trabajillos pequeños. Les dimos las medidas exactas -queremos que quepan dos botellas en cada pañol- y les dibujamos lo que queríamos.

 

En unos días estaban a punto para instalarlos en cubierta.

 

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Tienen una tapa que cierra muy bien a la que pondremos un sistema de candado o similar  para evitar que salgan volando con alguna tormenta

 

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Y acabada la tarea queda así de bien

 

 

 

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El pañol de estribor tiene un orificio en la parte inferior, a popa, para dar salida a las posibles fugas de gas y tiene otro con un pasacascos especial para la instalación de gas que da paso a la conducción que llega hasta la cocina.

 

Además, por su forma y su ubicación, son dos asientos perfectos a los que sólo les falta un cojín para iniciar la travesía!!!

 

Los primeros día se veía un poco extraño, porque parecía que al Alea le habían salido orejitas... pero lo cierto es que el invento se integra perfectamente y su utilidad nos parece indiscutible.

 

 

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En fin, otra cosita más... otra cosa menos

 

seguimos trabajando

Restauración 22. Cambio de chapa

Escrito por sailingalea 21-05-2008 en General. Comentarios (1)

De entre todas las cosas que debíamos hacer para dejar a punto el casco, había una que era especialmente importante por su dimensión y era, además, de dudosa necesidad.

 

Había una zona en el lateral del casco en que el acero presentaba una pérdida de espesor (justo sobre uno de los palmejares donde por tiempo indeterminado se había acumulado el agua que entraba por algún poro de la cubierta). A pesar de que nos habían hecho una medición de espesores que nos dejó muy tranquilos respecto al estado del casco, este punto no se podía medir ya que al estar justo apoyándose en el “travesaño” daba una medición falsa.

 

Después de sopesar la necesidad de cambiar la chapa, el trabajo que suponía, la tranquilidad que nos daría la reparación –por lo menos a mí!!- decidimos ponernos manos a la obra y proceder a lo que llamamos “operación de apendicitis”. Johan como cirujano y yo como asistente de quirófano… procedimos a la intervención

 

Ya que nos poníamos; decidimos cambiar una sección bastante generosa para no dejar ni rastro de los posibles puntos débiles. Cambiaríamos una chapa de 200x20 cm.

 

Dibujamos meticulosamente la sección a cortar y radial en mano, procedimos a sacar la vieja chapa

 

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Ahora desde el interior parecía que estábamos haciendo una gran ventana panorámica para el avistamiento de ballenas!!!!!!!!!!

 

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Las esquinas la sección son redondeadas y ahora sé por qué: si hubiera alguna tensión sobre esos puntos, siendo un ángulo recto, toda la tensión recaería sobre un solo punto –la esquina- y sería más probable que se produjera algún tipo de fisura; siendo redondo, esas mismas fuerzas se distribuyen entre un espacio mayor y la posibilidad de problemas disminuye en gran medida (¡la de cosas que estoy aprendiendo!!!)

 

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Visión general de la “incisión”

 

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¿hay algo peor que soldar de noche, boca arriba o en un lugar inaccesible??? Yo pensaba que no, pero el viento me quitó la razón. Tuvimos que construirnos un dique que nos parapetara del aire para poder soldar

 

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Y el parche nos quedó así de bien

 

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Si ahora repasamos las premisas de las que partíamos tenemos que:

 

1.- el trabajo que suponía: compramos la chapa y le quitamos la calamina para dejarlo a punto de instalar (más o menos una mañana de trabajor). Al día siguiente empezamos temprano y cerrábamos el barco a las 23h. Ha sido el día más largo desde que empezamos. Terminamos exhaustos ya que darle la curvatura del casco a la nueva pieza no fue tarea sencilla, el viento no ayudó demasiado a la hora de soldar, había que pintar con imprimación esa misma noche, etc, etc… cuando llegamos a casa no podíamos ni hablar

 

2.- la tranquilidad que nos daría la reparación: sin lugar a dudas ha valido la pena. Primero porque sabemos que el único punto que nos parecía débil está cambiado y solucionado; después porque hemos visto que somos capaces de abordar una reparación de cierta importancia  y salir exitosos.

 

3.- la necesidad de cambiar la chapa: no habría sido necesario. Es cierto que había perdido espesor pero –tal y como nos habían dicho algunos amigos- había formas menos drásticas de solucionarlo (con soldadura convencional, con soldadura en frío –hay un epoxy específico para acero). La chapa habría aguantado todavía una buena temporada porque no era “grave”, pero era… y queremos que Alea esté todo lo perfecta que nuestras manos nos permitan.

 

En resumen, la operación ha sido un éxito y el paciente se recupera favorablemente

 

En cuanto al equipo médico… sigue trabajando