Navegando a vela alrededor del mundo

un velero sí... pero ¿cuál?? (1ª parte)

Escrito por sailingalea 12-08-2007 en General. Comentarios (0)

Ahora ya sabemos que queremos un barco, pero ¿QUÉ BARCO???

 

La oferta es casi infinita de modo que empezamos por decidir cuáles eran los factores más importantes y la cosa quedó así:

 

TAMAÑO

 

dependiendo de él teníamos tres opciones, cada una con consecuencias económicas –los gastos de mantenimiento se multiplican con los metros de eslora- y de modo de vista –vivir solos, tener constantemente gente a bordo...-

 

Grande; y dedicarnos al chárter de manera profesional: turistas a bordo

Mediano, y buscar alguna fuente de ingreso junto a lo que aportaran los amigos y gentes que quisieran compartir alguna travesía con nosotros

Pequeño; los dos solos, pocos gastos que cubriríamos trabajando esporádicamente de lo que saliera...

 

Hicimos montones de valoraciones sobre el papel teniendo en cuenta mil factores (economía, comodidad, espacio, compañía, etc) y aunque muchas veces pensamos que preferíamos un barquito sin muchos gastos y viajar sin el lastre de tener que ganar para mantenernos a nosotros y además al barco... esas valoraciones objetivas siempre salían favorables al barco grande y con al menos 4 camarotes.

La opción de un barco mediano –12 a 14 m.- siempre quedaba la última... ya se sabe, ni carne ni pescado!!!!

 

O sea, que limitamos nuestra búsqueda a barcos de 15 a 19 metros.

Algunos los tuvimos que desechar porque se veía que no podíamos llevarlos los dos solos... pero seguimos buscando –y encontrando- opciones interesantes.

 

Hasta que un día empezamos a pensar que tal vez teníamos que mirar algo más pequeño, más económico, más manejable... y así llegó ALEA, 13,45 m... o sea, mediano... pero tan bonito ¡!!!!!!!!!!!!!

 

La experiencia nos ha enseñado sobre todo a ser flexibles en todos los aspectos. Elegimos un camino pero procuramos no olvidar que no es el único y de esta forma estamos dibujando un mapa de vida lleno de recovecos y rincones que descubrir. Y eso nos hace felices

 

El segundo factor era el material del casco... pero lo dejamos para otro momento

 

 

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llegar a dique seco

Escrito por sailingalea 25-07-2007 en General. Comentarios (1)

ALEA acaba de llegar a nuestras vidas... después de dos años de búsqueda.

Ya sabéis que vivimos en el interior de Valencia, con el mar a cien km.

Desde el principio tuvimos claro que queríamos un barco de madera o de acero (alternando cada semana sobre nuestras preferencias http://sailingalea.blogspot.es/admin/archivos/confused.gif ) llegar aquí me costó un poquito ya que para mí todo es nuevo, pero partimos de ahí para encontrar nuestro futuro hogar

La búsqueda ha sido básicamente a través de revistas e internet.

En febrero de 2006 Johan viajó a San Diego donde vio el primer barco. Un casco sin acabar. Bruce Roberts de acero que le robó el corazón (literalmente) incluso dimos una paga y señal, pero la documentación no cuadraba, nuestra economía no tenía claro si era el momento...  nos echamos atrás. http://sailingalea.blogspot.es/admin/archivos/frown.gif

En marzo del 2006 viajamos a Eslovenia. El barco era perfecto en cuanto a seguridad y construcción seria... pero no nos robó el corazón http://sailingalea.blogspot.es/admin/archivos/frown.gif  

En Almería vimos uno que era digno para rodar en él una película de época... pero las velas eran de adorno, era un barco de motor y eso no cuadraba en nuestros planes  http://sailingalea.blogspot.es/admin/archivos/frown.gif

 

En julio viajó a Kiel para ver un lindo barco de madera... había setas en los armarios http://sailingalea.blogspot.es/admin/archivos/frown.gif

En septiembre del 2006 nos fuimos a Turquía de vacaciones (las pasamos prácticamente todas entre astilleros y pantalanes) pero tampoco estaba allí
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Vimos uno en una revista... parecía él... de madera, del tamaño y distribución perfectas... llamamos para asegurarnos de que no era una goleta antes de comprar el billete. Nos aseguraron que no y Johan llegó a Marmaris... donde lo esperaba un señor con barba y un letrero que decía "goleta Amor"
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En febrero del 2007 viajamos a Atenas para ver un barco precioso... pero era ingobernable por los dos solos
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Hemos revuelto en internet toooooodos los días (me sabía las páginas de memoria), tenemos la casa llenita de revistas

Hace unos tres meses encontré un barco de acero que parecía interesante y lo guardé para enseñárselo a Johan por la noche... pero no me acordé.
Supongo que coincidió con uno de nuestros cambio de planes y llegó la semana del "barco de madera" total que la cosa quedó en el olvido

Al cabo de casi tres semanas me lo vuelvo a encontrar. Se lo digo a Johan y llamamos. Lo vamos a ver y nos lo compramos (tardamos a penas unos dos días en decidir que SÍ que ese era nuestro barco!!!)
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¿dónde estaba ALEA?????

no os lo vais a creer EN VALENCIA !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


que rara es la vida !!!!!!!!!!!!!

 

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en imágenes

Escrito por sailingalea 13-07-2007 en General. Comentarios (2)

 

ANTES...

 

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DESPUÉS...

 

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El camino... para llegar al principio

Escrito por sailingalea 13-07-2007 en General. Comentarios (1)

El camino... para llegar al principio

 

El nacimiento de la idea fue bonito pero sencillo.

¡pero cuántas ideas nacen y no pasan!

Ya sabemos qué queremos y ahora hay que saber cómo llegar a conseguirlo

 

Buscando, es fácil encontrar libros con las experiencias de otras personas que han decidido navegar durante años dejando atrás eso que llamamos “normalidad”. En todos ellos hemos encontrado relatos de las experiencias más variopintas a bordo de un velero, pero en casi ninguno se explica cómo demonios se organizaron la economía para vivir navegando.

Yo tengo un piso pequeño – un cuarto sin ascensor,  hipotecado- en los alrededores de Barcelona. Johan una “casa rural” – en fase de obras para ponerla a funcionar, hipotecada- en un pueblo pequeño en la zona interior de Valencia...

Tras evaluar las diversas posibilidades decidimos que yo lo mejor es acabar la casa rural y venderla, dejar mi casa libre de hipoteca y con lo que nos quede (¿????) comprar un velero. Eso ya es un principio.

 

La forma más rápida de “terminar la casa” (Johan llevaba más de dos años trabajando prácticamente sólo) era dejar mi trabajo de funcionaria e irme a ayudarlo.

Dicho y hecho

Creo que ha sido una de las mejores decisiones de este proyecto porque el cambio de vivir en una gran ciudad a hacerlo navegando (o sea, lejos de amigos, cines, tiendas, bibliotecas) podía ser alucinante.

La vida rural ha sido un buen “entrenamiento”

 

Os pongo en antecedentes:

A casi 100 km de una gran ciudad (casi 80 km del cine más próximo!!!)

A penas 500 habitantes (muchos de ellos ancianos)

4 tiendecitas y  3 bares

 

Por si esto no fuera suficiente la casa rural será fantástica, grande, acogedora, con las mejores vistas de la zona, con jardines... y en el momento en que yo me traslado está EN OBRAS, o sea:

Sin electricidad (o sea sin televisión)

Sin enyesar las paredes ni enlucir la fachada

Con los suelos a medio poner

Sin cocina instalada (cocinamos en una pequeña cocina de gas sobre una mesilla)

Al principio sin agua corriente

... y yo de funcionaria a albañil !!!!!!!!!!!!

 

Podéis imaginar que después de pasar un año así vivir en el barco me va a parecer un lujo

 

Pero la experiencia ha sido terriblemente rica porque ahora sabemos que podemos compartir 24 horas al día y no nos agobiamos, que trabajamos bien juntos (muy bien), que los amigos pueden estar más lejos pero si son amigos están ahí, que se puede vivir tele, que ir al cine una vez al mes es una fiesta.

He aprendido a valorar las cosas pequeñas. He aprendido a trabajar con mis manos.

Teniendo tiempo he aprendido a pensar más en las cosas. En las ciudades grandes corremos tanto para todo que no nos queda tiempo de mirar para adentro... y yo creo que lo voy haciendo cada día un poquito mejor.

 

Sin que la cosa fuera más allá, ya habría valido la pena. Todos deberíamos regalarnos la oportunidad de tener tiempo para conocernos un poquito más y pensar mucho más.

 

Sin tele, sin anuncios, sin miles de tiendas con escaparates de ensueños, descubres que NO necesitas tantas cosas como antes. Con tiempo, aprendes a pensar  antes de reaccionar, y así mil cosas.

 

Imaginamos que todo iría más rápido... pero hemos sabido disfrutar de la espera (con algunos ratitos de desesperación con las cosas que se retrasan y no nos dejan iniciar ya el nuevo plan de vida) y hemos conseguido dar el primer paso.

 

La venta de la casa está un poquito en el aire pero nos hemos tirado a la piscina (o al mar) y desde hace algo más de un mes somos casi propietarios de un barco. El más bonito del mundo... y os lo digo porque hemos buscado por medio mundo hasta dar con él.

 

Esa es también una linda historia... os la cuento la próxima semana.

 

 

el comienzo

Escrito por sailingalea 26-06-2007 en General. Comentarios (20)

Hace ya un tiempo...


Este blog pretende ser la historia de Alea, nuestro velero, y de Johan y Silvia, y de su aventura de vida.


Pero quiero empezar por el principio y explicar cómo nace la idea de navegar y cómo ha sido el camino que nos va a llevar a soltar amarras y vivir en el mar.


Johan vivía en un pueblito de Valencia y yo en los alrededores de Barcelona. Tras unas semanas viajando en tren, decidimos que si queríamos seguir juntos debíamos buscar una solución de futuro que nos permitiera eliminar la distancia física que separaba nuestras residencias y nos pusimos como tarea “imaginar futuros comunes”.


Cada uno de nosotros escribió sus ideas en papelitos (unas seis por cabeza) y el sábado siguiente nos pusimos manos a la obra. Abríamos un papel, y su autor defendía la idea. El primero lo abrimos en un bar (se llama “el velero”... por si alguien cree en las premoniciones, pero de eso nos dimos cuenta más adelante); era una idea de Johan sobre comprar un barquito y navegar alrededor del mundo. Él lo defendía como una idea descabellada y que fácil podíamos eliminar, pero que era un sueño y no había querido dejar de escribirlo; yo me quedé un poco descolocada pero sin cerrar puertas.


Seguimos con nuestra particular lluvia de ideas en una pizzería y para sorpresa de ambos, la idea del velero superó a todas las demás: nos íbamos a comprar un barco e íbamos a navegar.


Todas las ideas tenían en común que buscábamos algo que no nos sujetara a un horario de oficina (regentar una casa rural, trabajar en una ONG, montar algún pequeño negocio) y que nos permitiera viajar mucho durante el año. La posibilidad del velero suponía viajar mucho y trabajar por el camino para salir adelante. Johan tiene titulaciones náuticas, experiencia en el mar, amor por los océanos.

Yo no me había subido en la vida en un barco, estaba segura de que iba a ser víctima tenaz del mareo, pero me pareció una idea impresionante, ilusionante y por la que valía la pena luchar.


Así nació la idea...


Nos pusimos a leer con verdadera voracidad para conocer las experiencias de otras personas que hubieran optado por una forma de vida similar, que no son pocas. En todos los casos desde que la idea nacía hasta que se lanzaban al mar pasaban entre dos y tres años. Nosotros nos prometimos ser más ágiles y ni por asomo pensamos en tardar tanto tiempo... de eso hace más de dos años y por fin acabamos de comprar el barco y necesitamos unos seis meses para ponerlo en condiciones y navegar!!!!


El camino para ir desde la idea teórica al barco en el embarcadero ha sido largo...


Os lo cuento la próxima semana